"Sin ofender"

Ya sólo nos queda una semana de vacaciones, muchachos. ¿Y qué hice mientras tanto? Postear no, leer todo lo quería tampoco (es más, ni leí), no pinté mi cuarto (otra vez), ni si quiera lo ordené. Lo bueno fue que no hice propósitos vacacionales para no tener que incumplirlos.

Lo que sí hice, fue ganar 32 seguidores en mi blog:


...excelente

También gané haters.


Ni modo, el precio de la fama... y mis políticas al respecto, son las siguientes: si me dejan un mensaje donde me insulten, lo borraré. No, no tolero que la gente venga a mi blog... que es como mi casa, a poner pendejadas con faltas de ortografía.

Pueden venir e insultar mis dedos feos, me da igual, yo lo hice primero; o si les da la gana escribir que mis posts son una porquería... adelante, a veces coincidiré. Lo que no pueden hacer, es dejarme cosas que me denigren, que denigrarían a cualquiera, pues.

¿Qué quiero decir con eso? Que de antemano chinguen a su madre si vienen a mentármela. Borraré sus comentarios porque soy una dictadora y ustedes, haters, unos cretinos. Si los demás lectores se ofenden con esto, pueden dejar de leerme y consultar el blog de Loret de Mola o de otros bloguers más fresh que gusten de ser insultados.

Si quieren opinar, bien o mal, sobre lo que escribo... adelante, aquí se queda. Si creen que borraré comentarios incómodos y que confrontan mi trabajo, entonces aún no me conocen suficiente: ...su pedo.

Bueno, advertidos están. Ya me enojé, regreso al rato.

El dedo más feo del mundo

Luego de varios comparativos, burlas y, sobre todo, tiempo de sobra para notarlo, se supo que este es el dedo más feo del mundo. Un callo, la uña mal cortada, panzón y percudidito.




Ah sí, también tiene un lunar bastante antiestético, y por si fuera poco, se encuentra en una posición francamente obscena. Pobre...




Sirve y todo. Pero en todo caso, lo feo del dedo más feo del mundo es que está en mi mano.

Acerca de mí

Mi foto
Me gusta morder a mis seres queridos. Tiendo a abusar de los paréntesis y puntos suspensivos. No importa cuánto lo intente, no puedo dormir antes de las 12.

Yerba mala nunca muere

Pura celebridad