Mira io aquí veo, hija, musha suerrte, hija...

Queridas personas, les voy a contar lo que me pasó ayer. Literal: me estafaron.

Verán, resulta que tuve que entregar para hoy un reportaje sobre tarots y ayer en la "práctica de campo" fue donde me vieron la cara. Digo, por lo que la señora me pidió, al menos esperaba ver una bola de cristal..., un caldero con humo..., mínimo frascos con ojos, un turbante...., qué sé yo.


Esta es mi historia:

Con un acento extranjero irreconocible, Madame Yara, consejera espiritual, no promete: se compromete a decir tu pasado, presente y futuro sin preguntarte nada; “cura maleficios, disfunción eréctil, junta divorciados y hace amarres blancos para que tu amor de tu vida se quede contigo (sic)”, garantizado al 100%. La cita es concertada por la tarde, te informa que por sólo doscientos pesos tus dudas serán aclaradas.

Llegó la hora acordada y una Madame Yara de aproximadamente 30 años de edad, te hace pasar a su departamento al sur de la ciudad. Mientras encierra a su hijo con la empleada doméstica en un cuarto, se oye la voz de un hombre que pregunta “¿quién es?”, la tarotista le responde que una clienta. Te conduce a su habitación; un cuarto con tapiz rosa desgarrado, una silla de plástico donde te sienta y una cama a medio tender que extiende para tirar ahí las cartas.

“Prrrimerro dame tus doscientos pesos. Ahorrra hijjjja, barrajjjea las carrtas tres veces. ¿Ia? Mira io aquí veo, hija, musha suerrte, hija, musha fortuna, hija, veo que le has iorado a un hombrre que no vale la pena y que hay una mujerr que, hija, ‘testá haciendo musho mal, es una amiga tuia. Te sale un prretendiente que no sabes, hija, quién es, io te digo es un buen mushasho, perro no sabes de quién io hablo porrque él no se anima a acerrcarrse a ti. Veo, hija, que estás confundida y io te digo que sigas a tu corazón. Ahorra haz una prregunta que quierras”

La sesión dura veinte minutos, no más porque no has estado dispuesta a pagar “los miles de pesos” que otros han dado por su potente amuleto. Un tanto molesta y ya sin acento, Madame Yara te advierte que sin fe (...y sin dinero) no habrá resultados. Te insiste que ella podría aceptar tu celular y reloj a cambio. No confías y te marchas.

***

Y así fue. Aunque aclaro, no fui en un plan serio, la landa me la bajó porque la neta soy débil de carácter y a veces me cuesta trabajo decir que no. ¿Cómo le explico? Digamos que la mujer esta aplicó la de los infomerciales. Sabes que te están vendiendo humo, pero aún así hay algo que te hace pagar. Agh... débil de mente....



Ps ya qué. Nos estamos leyendow.

3 comentarios floripondios:

briones dijo...

nunca me hubiese imaginado que fueran revelados tales paradigmas de la vida, se ve que tiene musho poderrr!


jajaja yo quiero una de esas seciones, el juego sera como antes adivino yo lo que dira, a que el vidente adivine mi futuro

saludos

Kevino dijo...

Pero mira, tiene dinero suficiente para pagarle a una empleada doméstica. Eso quiere decir que no eres la `única estafada.

Blue dijo...

Esa gente con "psiquicidades" son basuraaaa!!! - En una feria es donde deben estar!

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Me gusta morder a mis seres queridos. Tiendo a abusar de los paréntesis y puntos suspensivos. No importa cuánto lo intente, no puedo dormir antes de las 12.

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