Panza: mundo; mundo: mi panza


Con la presión de sostener y resguardar más que los otros, pero tan dignos como cualquiera de cuerpazo, los bikinis de las gordas se dejaron ver en Chacahua. Y creanlo o no, despertaron envidias.

Lógico... ¿quién no envidiaría esa confianza -casi cinismo- para enseñar sus abundantes carnes, para correr aunque todo retumbe, para tirarse al sol y desbordar los excesos? Es que aprovechan lo que probablemente sea el mejor cuerpo que tendrán en toda su vida.

A mí me dieron envidia. Y es que... no están para saberlo, ni yo para contarlo pero nunca he tenido un bikini, mucho menos usarlo. Es más..., ahora que lo pienso, excepto por los instantes en los que cambio de ropa, mi panza no conoce el mundo... y viceversa.

A lo mejor antes-antes (hace como un año) y antes-antes-antes (como cuando entré a la prepa) ni aunque la actual crisis económica hubiese dependido de ello, me habría colgado un bikini. Pero ps... viendo cómo está la situación hoy en día (la de las otras gordas en bikini, no la de los dineros) sin duda usaría uno. Además, ahora estoy un poco menos desparramada que en esos entonces.

Cuánta imprudencia. De haber nacido algunos años atrás, hubiera sido la sensación en bikini.

En fin, ya lo decidí... compraré un bikini y lo usaré la próxima vez que vaya a la playa... Gracias Dove. ¿Y qué seguirá? ¿Coger con la luz prendida? Uno nunca sabe...



2 comentarios floripondios:

Arthur Alan Gore dijo...

la luz prendida es la neta
:-)

Kevino dijo...

¿Coger? ¿Coger?
¿O sea que no eres virgen?

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Me gusta morder a mis seres queridos. Tiendo a abusar de los paréntesis y puntos suspensivos. No importa cuánto lo intente, no puedo dormir antes de las 12.

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