Para saber si te estás desmayando (o ya te desmayaste)

No se deje engañar por otros achaques.

Usted se encuentra frustrado, desesperado, encabronado y con una gran impotencia por haber perdido su autobús a Puerto Escondido. Siente que ya valieron madres sus vacaciones y quiere cachetear a las señoritas del mostrador porque, es cierto, usted llevaba un ligero retraso, pero ellas lo han traído como pendejo formado en todas las filas de la terminal de Taxqueña.

De manera que intenta explicarles, pero las mujeres no entienden de razones porque padecen del síndrome del burócrata intransigente que atrapa a todo aquel que se pasa al otro lado del escritorio.

Así que se contiene y no les arranca los pelos como desearía, tampoco grita, ni les proporciona las mentadas de madre que merecen (quizá su madre y/u otros acompañantes sí), porque sabe que así no conseguirá nada. Se guarda todo.

Si acaso esa furia, esa frustración contenida le provocan algunas lágrimas y un ligero dolor de estómago. Pero hasta entonces todo parece estar en su lugar.


Aquel dolor de estómago se convierten en náuseas y se combina con un ligero dolor de cabeza. De pronto, aparecerá un marco oscuro que nubla un poco su visión.

Al mismo tiempo, se angustia y se encabrona con usted mismo por haber propiciado todo lo ocurrido.

Ya está la gerente ahí. Ella empieza a culparlo y a decir un montón de pendejadas, quizá se solucione, quizá no. La mujer va en busca de lugares para el día siguiente, pero la otra inepta ya le había dicho que no tenía disponible -cito- "absolutamente nada, nunca más".

Para entonces le permite a otros que intercedan por usted, porque aquel marco oscuro empezó a ocupar más espacio en su campo visual y empieza a sentirse cada vez más débil. Como si llevara semanas sin dormir.


Siente que ya no quiere ir a Cacahua. Le avisa al de al lado y también le cuenta que usted se siente mal.

A dormir.

Al fin logra descansar. Siente como si hubiera caído en el sueño más profundo y relajante que jamás hubiera deseado.

...
......
.............

"Ésto es lo que necesitaba", piensa.

Empieza a escuchar gritos y a sentir sacudidas enérgicas. Usted sólo quiere seguir durmiendo y no entiende por qué tanto desmadre. Se pregunta quién se estaría muriendo como para que lo despertaran con tanto afán.

Mientras se incorpora tratando de hacer a un lado tanta pesadez, ha pasado de la oscuridad absoluta en la que cayó, a una iluminación potente que deforma un poco el panorama. Por lo tanto tarda en reconocer el lugar donde despertó.

Observa que un montón de gente lo rodea, quizá usted les pregunte qué está pasando. ¿¡Por qué coños no lo dejan dormir!?

Cuando se percata de que su hermana está llorando y usted sospecha que la terminal de autobuses no hubiera sido un lugar que elegiría para dormir, y menos en el suelo de dónde ya la han levantado.

Usted empieza entiende que algo le ocurrió. Especialmente porque no siente las extremidades, las manos siguen dormidas. Se siente mareado, débil y quiere volver a dormir.

Quizá lo logre.

De nuevo lo incorporan y le hacen un montón de preguntas que a usted le costará trabajo responder. Se siente empapado en sudor aunque con frío.

Por todo el mareo tal vez vomite.

Luego le pedirán que practique algunos ejercicios de respiración. Sentirá que todo vuelve a tomar su sitio, aunque la debilidad permanece.

Su madre le anuncia que las ineptas del mostrador, sorprendentemente apareció un lugar para irse al día siguiente. Quién sabe cómo le harían, si minutos atrás le dijeron lo contrario.

De cualquier modo se emociona y poco a poco todo vuelve a la normalidad.

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Qué susto.

Me voy al rato, en la noche. No hagan corajes.

4 comentarios floripondios:

Anónimo dijo...

jajajajajaja esa es mi corajuda reprimida! jajajaja
nunca habia escuchado (leido) que alguien se desmaye del pinche coraje jajajaja
felicidades!

Kevino dijo...

orale no manches, que loco.
Algun día contare de la mía. Ya van 2 veces que me pasa.

Anónimo dijo...

Hay no hermana!
que feo fue! me asustaste horrible!

Arthur Alan Gore dijo...

Una amiga, la zombie, hizo un recuento en su blog de todas las veces que se ha desmayado en su vida. Yo nunca, pero me da curiosidad y miedo.
Bravo, Cora, eres grande.
Soy tu fan.

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Me gusta morder a mis seres queridos. Tiendo a abusar de los paréntesis y puntos suspensivos. No importa cuánto lo intente, no puedo dormir antes de las 12.

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