Yo como si nada, ¿eh? Incluso a punto de quedarme jetonsísima cuando me pareció ver que las agujetas de mid tenis cobraban vida. Hasta el sopor post-comida pre-siesta se me espantó.
Más padre postear sobre el cordón poseído de mi converse puerco y no de la cola larguísima y vivaracha de mi huesped no deseado: una rata.
Pues de inmediato avisé a las autoridades correspondientes y (luego de dar alaridos e invocar a toda la corte celestial) los señores padres me ordenaron implementar un cerco sanitario, colocar las respectivas trampas, así como evacuar la zona lo antes posible.
Me enfrenté al escepticismo de ciertos sectores de la comunidad, y tuve que convencer a mi mamá de que no se trataba una cortina de humo para evitar regresarle el cambio que se había quedado en mi cuarto.
Más tarde en compañía de mi asistente, fui al rescate de mis pertenencias que se quedaron ahí abandonadas tras el precipitado desalojo.



Y quiero hacer especial énfasis en que YO SOLITA HICE TODO, porque lo que es Vito y la carabina de Ambrosio...

("la carabina..." ahaha no puedo creer que haya dicho eso)

De volada tomé todas mis cosas, cuando...
.
..
....
........
!!!!!!!!!!!!!

Me vomito.
Observen, si el asco no les gana, la longitud de su asquerosa colaLa rata de dos patas (pegadas):

¿Y ahora qué van a pensar de mí? Que además de tener los pies con talones de caucho, vivo en un nido de ratas... caray, ya sólo me falta tener piojos. En cuyo caso, naturalmente será posteado y les prometo fotos.